Una reflexión personal sobre la remanufactura industrial, una visión que comenzamos a impulsar hace años y que hoy sigue demostrando todo su potencial.

Hace unos días, viendo una ponencia en el marco de Circular Week 2026, experimenté una satisfacción muy especial.
Entre las experiencias presentadas, una de ellas estaba dedicada a Motorlan y a un nuevo proyecto denominado CIRVEC, orientado a recuperar, reutilizar y remanufacturar motores eléctricos de tracción de vehículos al final de su vida útil.
La intervención, realizada por Daniel de la Torre, de Circular Replay, en representación de Motorlan, explicaba las oportunidades que plantea esta iniciativa y los retos que todavía tiene por delante.
Conviene señalar que CIRVEC es un proyecto que acaba de presentarse, no una experiencia cuyos resultados ya puedan darse por conseguidos. Su desarrollo está previsto entre noviembre de 2026 y junio de 2028 y contará con la participación de Circular Replay, Fagor Automation, Motorlan y la división de Componentes de MONDRAGON, con apoyo del Gobierno Vasco.
Precisamente por eso me resultó tan interesante: por lo que representa como posible evolución de unas capacidades industriales y una forma de entender la recuperación de valor que conozco muy bien.
Para cualquiera interesado en la economía circular puede ser otro ejemplo de cómo la industria busca avanzar hacia modelos más sostenibles. Para mí, sin embargo, tenía un significado mucho más personal.
Durante muchos años desarrollé buena parte de mi actividad profesional en Motorlan, la actividad de Fagor Automation especializada en la reparación, mantenimiento y reacondicionamiento de motores eléctricos industriales.
Fue precisamente allí donde, hace ya más de una década, empecé a descubrir y defender con especial entusiasmo algo que hoy parece bastante evidente, pero que entonces no lo era tanto: detrás de una actividad tradicionalmente considerada de reparación existía un extraordinario potencial industrial, económico, tecnológico y medioambiental.
Conferencia original: Circular Week 2026 — intervención relacionada con Motorlan.
Cuando reparar todavía era solo reparar
Durante mucho tiempo, las actividades de reparación y mantenimiento industrial se han contemplado principalmente desde su función más inmediata: solucionar averías, recuperar equipos y devolver las instalaciones a su funcionamiento normal.
Una actividad indispensable, técnicamente exigente, pero no siempre reconocida por todo el valor que realmente genera.
Sin embargo, había otra forma de mirarla.
Un motor eléctrico industrial no es simplemente un equipo que funciona hasta que se avería y debe sustituirse. Es un conjunto de materiales, componentes, tecnología, energía incorporada y conocimiento técnico acumulado que puede conservar buena parte de su valor durante décadas. Recuerdo que uno de mis mensajes principales en mis reuniones con clientes era claro y contundente: un motor eléctrico con su debido mantenimiento puede durar eternamente.
Recuperarlo no significa únicamente evitar la compra de otro.
Significa preservar recursos, prolongar su vida útil y reducir la necesidad de fabricar nuevos equipos. En determinadas circunstancias, incluso permite mejorar algunas de sus prestaciones originales.
Y aquí surgía una pregunta que me parecía especialmente interesante:
¿Por qué seguir considerando la reparación como una actividad de menor valor cuando, en realidad, estábamos conservando y recuperando un enorme valor industrial?
La reparación podía dejar de entenderse exclusivamente como una respuesta a una avería para convertirse en una estrategia de recuperación de valor.
Esa fue una de las ideas que más me interesó desarrollar y transmitir durante aquellos años.
Descubrir el potencial de la remanufactura
Al profundizar en los principios de la economía circular encontré un marco conceptual que permitía explicar mucho mejor el verdadero alcance de nuestra actividad. En concreto, la remanufactura.
La distinción es importante. Reparar consiste en corregir un fallo; reacondicionar implica recuperar las condiciones funcionales de un equipo; remanufacturar supone desarrollar un proceso industrial más completo y controlado que permita devolverlo a unas condiciones de calidad y funcionamiento equivalentes a las de un producto nuevo, con las garantías correspondientes.
No toda reparación constituye una remanufactura.
Pero las capacidades técnicas desarrolladas durante años por empresas especializadas como Motorlan ofrecían una base extraordinaria para avanzar en esa dirección.
En aquel contexto me pareció especialmente importante trasladar esta perspectiva al ámbito industrial, divulgarla y contribuir a que se reconociera el valor de una actividad que ya acumulaba mucho conocimiento y experiencia.
Naturalmente, no era una visión que surgiera de forma aislada. En Euskadi, instituciones como Ihobe, entidades como ACEDE, centros tecnológicos, universidades y numerosos profesionales comenzaban también a explorar estas oportunidades.
Tuve la satisfacción de participar desde Motorlan en distintas conversaciones, jornadas e iniciativas, aportando nuestra particular experiencia con las máquinas eléctricas rotativas.
Una visión que ya defendíamos hace más de diez años
Revisando documentos y publicaciones de aquella época, resulta interesante comprobar cómo este enfoque fue tomando forma.
En marzo de 2015 participé, representando a Motorlan, en una jornada de REMANufacturing Gipuzkoa, donde se presentaron diferentes experiencias industriales de recuperación de valor.
En 2016 publiqué en Elkarbide el artículo Motorlan, ejemplo de Economía Circular en Euskadi – Remanufactura, donde analizaba nuestra actividad desde los principios de la economía circular y explicaba cómo la remanufactura permitía reintroducir motores usados o averiados en la cadena de valor.
En septiembre de ese mismo año participé en una jornada técnica organizada por IK4-Tekniker y ULMA sobre Industria 4.0, reutilización de componentes y nuevos modelos de servicio. Mi presentación se centraba en la prolongación de la vida útil de los motores eléctricos mediante mantenimiento y reacondicionamiento.
También durante aquellos años participé en iniciativas colaborativas como Circular Hub, impulsada desde Impact Hub Donostia, donde diferentes empresas, emprendedores y organizaciones sociales compartíamos el interés por desarrollar nuevos modelos de economía circular.
De aquellos primeros contactos guardo un recuerdo especialmente grato de algunas personas con las que tuve la oportunidad de coincidir y compartir inquietudes: Xabier Gorritxategi Retolaza, Ander Elgorriaga Kunze, José Alberto Eguren, Dani Justel y Eukene Barrenetxea.
Personas que forman parte de mis recuerdos de una etapa en la que comenzábamos a explorar nuevas formas de entender la actividad industrial. Me parece justo tenerlas presentes al recuperar esta historia, porque las nuevas visiones rara vez se construyen individualmente.
En 2017 publiqué en LinkedIn ¡Reutiliza tus motores eléctricos!, dando a conocer una plataforma colaborativa que permitía que motores y equipos electrónicos industriales, todavía aprovechables, pudieran encontrar una segunda vida en otras instalaciones.
En 2018, distintas publicaciones comenzaron a recoger aquellas iniciativas. La Guía de la Innovación en el País Vasco, de Estrategia Empresarial, presentaba a Motorlan como un ejemplo de nuevos servicios industriales y recuperación de valor.
Ese mismo año, una entrevista en elDiario.es recogía algunas de las ideas que defendíamos: prolongar el ciclo de vida, combatir la obsolescencia y permitir que los usuarios mantuvieran una mayor autonomía sobre sus equipos.
En 2019 participé también en una jornada dedicada a la servitización, una orientación especialmente relacionada con la posibilidad de transformar los servicios industriales tradicionales en nuevas propuestas de valor.
No eran únicamente reflexiones sobre sostenibilidad.
Eran propuestas para desarrollar nuevos servicios, generar oportunidades de negocio y revalorizar el conocimiento técnico de una actividad industrial que merecía una consideración estratégica.

Del planteamiento inicial a una actividad cada vez más reconocida
Con el paso de los años, aquella perspectiva fue encontrando nuevas oportunidades de desarrollo.
En 2022, Motorlan presentó en una jornada de Ihobe el proyecto REMAN EXCELLENCE, orientado a evolucionar desde la reparación avanzada de motores hacia procesos de remanufactura más estructurados.
Posteriormente, AFM Cluster documentó avances en metodologías de trabajo, organización de procesos, trazabilidad, gestión del conocimiento y mejora continua aplicados a esta actividad.
En 2026, Motorlan apareció también entre las empresas participantes en la validación de una metodología de excelencia en remanufactura promovida por Ihobe.
Y ahora, en octubre de 2026, vuelve a aparecer en un foro internacional de economía circular de MONDRAGON, compartiendo una nueva propuesta industrial junto con otros agentes y capacidades del ecosistema cooperativo.
No pretendo establecer una relación directa de causa y efecto entre aquellas primeras iniciativas y todos los desarrollos posteriores.
Han intervenido muchas personas, equipos y organizaciones. Cada etapa ha tenido sus propios protagonistas y aportaciones.
Pero resulta especialmente gratificante comprobar cómo una forma de entender y poner en valor aquella actividad, que algunos defendíamos con convicción hace años, continúa encontrando nuevas posibilidades de desarrollo.
CIRVEC: una nueva frontera para la recuperación de motores eléctricos
El proyecto CIRVEC resulta especialmente interesante porque traslada los principios de recuperación de valor a un ámbito que plantea retos industriales propios: los motores eléctricos de tracción procedentes de vehículos al final de su vida útil.
La propuesta parte de una reflexión importante: la sostenibilidad de la movilidad eléctrica no puede valorarse únicamente durante la utilización del vehículo. También hay que considerar qué ocurrirá con sus motores, componentes y materiales cuando ese vehículo deje de circular.
Y aquí aparece una cuestión que enlaza directamente con aquella visión que defendíamos hace años.
Antes de destruir un componente para recuperar sus materiales, conviene estudiar si todavía podemos conservarlo y recuperar su valor funcional.
No es lo mismo reutilizar un motor completo, remanufacturar algunos de sus componentes o reducirlo a materiales destinados al reciclaje.
Cada alternativa recupera un tipo y una cantidad de valor diferentes, y cada una requiere capacidades técnicas, procesos industriales y condiciones económicas propias.
Diagnosticar antes de decidir
Uno de los objetivos anunciados por CIRVEC es desarrollar un Índice de Potencial de Recuperación que permita evaluar cada motor y determinar cuál es la alternativa más adecuada.
Esta cuestión me parece fundamental.
No se trata de remanufacturar indiscriminadamente cualquier equipo, sino de disponer de criterios técnicos y económicos rigurosos para determinar cuándo tiene sentido reutilizar, remanufacturar o reciclar.
El proyecto también contempla definir procesos de desmontaje, inspección, limpieza, recuperación y validación, además de un centro especializado de preparación para la reutilización.
Todo ello constituye una propuesta de desarrollo industrial que todavía deberá demostrar sus resultados.
Trazabilidad y confianza
Otro elemento interesante es el pasaporte digital de producto.
La intención es documentar el origen del motor, los procesos realizados, las pruebas y su situación final antes de devolverlo al mercado.
Este aspecto es esencial para una actividad como la remanufactura.
No basta con recuperar técnicamente un motor. Hay que ser capaces de demostrar su calidad, rendimiento y fiabilidad, de forma que el cliente pueda adquirirlo con confianza.
La experiencia acumulada en diagnóstico, reparación y ensayo puede convertirse aquí en una ventaja importante.
Materias primas críticas y nuevas cadenas de valor
Los motores de tracción eléctrica introducen también otros retos.
Algunas tecnologías incorporan imanes permanentes con tierras raras, además de cobre, aluminio, acero y otros materiales cuyo valor estratégico resulta cada vez más importante.
CIRVEC plantea priorizar la conservación de motores y componentes siempre que sea viable y, cuando no lo sea, desarrollar alternativas para recuperar adecuadamente los materiales.
Pero el desafío no es únicamente tecnológico.
Para que esta actividad pueda convertirse en un negocio industrial viable será necesario conectar centros de tratamiento de vehículos, empresas especializadas, fabricantes, operadores logísticos y mercados capaces de absorber los productos recuperados.
Es decir, desarrollar una verdadera cadena de valor circular.
La presentación plantea objetivos y estimaciones de recuperación para los próximos años, pero habrá que comprobar cómo evolucionan los procesos, sus costes, la demanda y la viabilidad real de las soluciones propuestas.
La oportunidad resulta prometedora. El reto ahora es convertirla en capacidades industriales, servicios y mercados que funcionen.
Y me parece especialmente interesante que Motorlan pueda contribuir a ese desarrollo desde su conocimiento y experiencia.
El verdadero valor sigue estando en el conocimiento
Hay un aspecto que considero fundamental y que a veces queda en segundo plano cuando hablamos de economía circular.
La remanufactura industrial no es únicamente una cuestión ambiental. Es también, y especialmente, una actividad intensiva en conocimiento.
Diagnosticar correctamente un motor, comprender su tecnología, recuperar componentes complejos, reconstruir sus prestaciones y verificar rigurosamente su funcionamiento exige capacidades técnicas y experiencia que no se improvisan.
Ese conocimiento acumulado durante décadas constituye uno de los principales activos de una organización como Motorlan. Y es precisamente ahí donde veo todavía un recorrido enorme.
La digitalización, la trazabilidad, el mantenimiento predictivo, las nuevas tecnologías de diagnóstico y los modelos de servicio pueden multiplicar el potencial de estas actividades.
También será necesario evaluar cada caso con rigor. No siempre la mejor solución será reparar o remanufacturar: habrá que considerar la eficiencia energética, el estado del equipo, los recursos necesarios para recuperarlo y las ventajas reales frente a su sustitución.
Pero la economía circular no debería ser simplemente una nueva etiqueta para actividades que ya existían.
Su verdadera oportunidad consiste en transformar ese conocimiento y esas capacidades en modelos industriales que permitan conservar más valor, generar mejores servicios y contribuir a una industria más sostenible y competitiva.
Una satisfacción personal y una mirada hacia el futuro
Al terminar de ver aquella intervención de Circular Week 2026, no pude evitar recordar muchas conversaciones, presentaciones, iniciativas y esfuerzos compartidos durante mi etapa en Motorlan.
Por eso me apetecía dejar aquí esta pequeña reflexión.
No como una reivindicación de protagonismos individuales, sino como reconocimiento a una visión que compartimos e impulsamos numerosas personas, cada una desde su ámbito de responsabilidad y conocimiento.
Y también como recuerdo de una etapa profesional a la que guardo un cariño especial y en la que tuve la oportunidad de contribuir a descubrir y comunicar nuevas posibilidades para una actividad que conocíamos bien.
Ver que aquella visión continúa presente en nuevos proyectos me produce una satisfacción sincera.
Y, sobre todo, refuerza una convicción que sigo manteniendo:
La economía circular industrial tiene todavía mucho más recorrido del que hemos desarrollado hasta ahora. Y actividades como la remanufactura de motores eléctricos merecen ocupar un lugar relevante en ese futuro.
A veces, innovar no consiste en inventar algo completamente nuevo.
A veces consiste en descubrir todo el valor que todavía no hemos sabido reconocer en lo que ya sabemos hacer.
Archivo documental y audiovisual
Esta selección reúne materiales que documentan aquella etapa, las intervenciones y publicaciones en las que participé, y la posterior evolución de la remanufactura industrial.
La conferencia que ha motivado esta reflexión
- Circular Week 2026 – MONDRAGON. Presentación en vídeo, desde la sección dedicada a Motorlan
- MONDRAGON comparte en Circular Week 2026 sus capacidades y buenas prácticas en economía circular – TU Lankide
Antecedentes y publicaciones históricas
- 2015 – REMANufacturing Gipuzkoa. Jornada y experiencias presentadas
- 2016 – Motorlan, ejemplo de Economía Circular en Euskadi – Elkarbide
- 2016 – Jornada sobre Industria 4.0, reutilización y nuevos modelos de servicio – Programa de IK4-Tekniker/ULMA
- 2016 – Circular Hub, Impact Hub Donostia
- 2017 – ¡Reutiliza tus motores eléctricos! – LinkedIn
- 2018 – Guía de la Innovación en el País Vasco – Estrategia Empresarial, página 85
- 2018 – Euskadi tiende a la economía circular – elDiario.es
- 2019 – La servitización, una oportunidad de negocio más allá del producto – GipuzkoaTIC
- 2019 – De la reparación a la remanufactura en motores eléctricos – Máquinas Eléctricas Rotativas
- 2021 – Luchar contra la obsolescencia programada de los motores industriales – D+I
- 2021 – Entrevista sobre reacondicionamiento de motores eléctricos – TU Lankide
Intervenciones y vídeos
- Experiencias de empresas vascas en relación con los materiales críticos – Ponencia de Mikel Serrano en Ekosteguna
- Motorlan: un enfoque circular desde la reparación, remanufactura y reutilización
- Mikel Serrano de Motorlan: intercambio, venta y alquiler de motores
- Mikel Serrano: «La economía circular supone un cambio de perspectiva frente a modelos anteriores»
- Economía circular en el sector del automóvil en el País Vasco – Experiencia de Motorlan
Evolución de la remanufactura
- 2022 – Jornada sobre ecoinnovación, reparación avanzada y remanufactura – Ihobe
- Remanufactura estratégica para la sostenibilidad: caso Motorlan – AFM Cluster
- 2026 – Experiencias empresariales de aplicación del Manual de Excelencia en Remanufactura – Ihobe
Mikel Serrano Palma.
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